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Democracia y libertad sindical.

Por: Jenny González Arenas.

El año 2026 es, como cada tres años, decisivo para el futuro del SPAUAZ. La renovación de la directiva sindical deberá realizarse en el marco de la Ley Federal del Trabajo, bajo los lineamientos establecidos en la reforma laboral de 2019 y los estatutos que rigen la vida interna de nuestro sindicato, sin omitir las recomendaciones emitidas por el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral en cuanto a renovación de directivas sindicales.
Además del reto que representa la renovación de la dirigencia sindical, se enfrenta el primer emplazamiento a huelga para la administración central que recién tomó posesión el septiembre de 2025. Uno de los desafíos de dicha administración es respetar la autonomía, libertad y democracia sindical sin injerencia de la patronal.
Se dice fácil, sin embargo, sabemos que no es tarea sencilla y menos en el contexto actual de las Universidades Públicas a nivel nacional. Mientras que pareciera un proceso cotidiano el emplazar a huelga cada año, este año representa un entorno distinto, con políticas federales de ahorcamiento de las Universidades Públicas, la falta de recurso extraordinario para el cierre del ejercicio anterior y la falsa idea de que un sindicato a modo puede propiciar mejores condiciones de apoyo.
Partimos de que los sindicatos universitarios buscan el equilibrio y la justicia social en las relaciones laborales del personal que labora en las instituciones autónomas de educación superior; también partimos de subsidios insuficientes para cubrir las obligaciones laborales y operativas de las universidades públicas; además de la mala administración de los recursos por parte de las autoridades universitarias (que en Zacatecas es una de las principales causas del problema económico de la UAZ); todos estos elementos ayudan a colocar, en su justa dimensión, la importancia de los contrapesos a partir de la lucha sindical al interior de las Universidades Públicas.
Un sindicato apatronado u oficialista, puede permitir que la toma de decisiones que vulneran los derechos de la colectividad sea más simple para las autoridades universitarias, pero no garantiza la aceptación y mucho menos la sumisión de las y los trabajadores y personal académico universitario, el conflicto y la inconformidad seguirá existiendo y se manifestará de diferentes formas, organizadas o no.
Por el contrario, un sindicato que ostenta autonomía, que se rige por procesos democráticos y que garantiza la libre participación de todas y todos sus agremiados, será un espacio de discusión, de argumentación, de dialogo que exigirá respeto a los derechos laborales pero que al mismo tiempo es consciente de la problemática y contexto nacional de tal forma que coadyuvará, sin someterse, a la búsqueda de soluciones a las problemáticas internas.
Una organización sindical universitaria no tiene por qué ser ventanilla de la rectoría; un sindicato está obligado a representar los intereses del personal académico y/o administrativo que lo conforma, a defender a sus agremiados y agremiadas y a buscar el equilibrio y la justicia social en las relaciones laborales y en los derechos de sus trabajadores.

Secretaria General del SPAUAZ