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Gobernar con evidencia: la responsabilidad de decidir bien

“Lo que se mide y se gestiona, mejora; lo que no, se deteriora.”*
Peter F. Drucker

En el ejercicio del poder público, decidir nunca ha sido un acto neutro. Cada política, programa o presupuesto tiene consecuencias reales sobre la vida de las personas. Sin embargo, durante décadas, muchas decisiones se tomaron con base en intuiciones, inercias administrativas o criterios políticos de corto plazo. Hoy, en un contexto de creciente complejidad social, restricciones presupuestales y una ciudadanía más informada y exigente, gobernar sin evidencia ya no es una opción responsable.

El siglo XXI ha colocado a los datos en el centro del debate público. No se trata únicamente de acumular información, sino de transformarla en conocimiento útil para la toma de decisiones, con indicadores claros, mecanismos de evaluación y capacidad real de corrección. Gobernar con evidencia implica reconocer que el error existe, pero también que puede detectarse, medirse y corregirse oportunamente cuando se cuenta con sistemas adecuados de información y análisis.

La experiencia internacional respalda esta visión. Estudios comparativos de la OCDE muestran que los países que han institucionalizado sistemas de evaluación del desempeño, presupuestación basada en resultados y uso sistemático de indicadores presentan mayores niveles de eficiencia del gasto público y mejores resultados en políticas sociales. Asimismo, la integración de evidencia en el ciclo completo de las políticas públicas contribuye a reducir la discrecionalidad administrativa y a fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones.

Desde la perspectiva del control externo, la INTOSAI ha señalado que las Entidades Fiscalizadoras Superiores más efectivas son aquellas que transitan de un enfoque meramente correctivo a uno preventivo y estratégico, incorporando auditorías de desempeño, análisis de riesgos y uso intensivo de datos. La fiscalización basada en evidencia no solo detecta irregularidades, sino que genera valor público al ofrecer recomendaciones orientadas a la mejora continua de la gestión gubernamental.

En América Latina, este enfoque adquiere una relevancia particular. La región enfrenta brechas históricas de desigualdad y una percepción persistente de desconfianza hacia las instituciones públicas. En este contexto, la evidencia se convierte en una herramienta ética, no solo técnica.

En el caso de México, avanzar hacia un Estado que gobierne con datos requiere fortalecer las capacidades institucionales, profesionalizar al servicio público y consolidar sistemas de información confiables y comparables. La fiscalización superior desempeña un papel estratégico como aliada de la mejora continua.

En última instancia, la calidad del gobierno se refleja en la calidad de sus decisiones. Apostar por los datos y la evaluación institucional es una condición indispensable para construir Estados más eficaces y cercanos a la ciudadanía.

Dra. Verónica Yvette Hernández López de Lara
Doctora en Administración Pública
Directora General de la Unidad Técnica de la Auditoría Superior de la Federación

*Peter F. Drucker fue uno de los pensadores más influyentes en materia de gestión, liderazgo y administración pública y privada. Sus aportaciones sentaron las bases del enfoque moderno de gestión por objetivos, medición del desempeño y toma de decisiones basada en resultados.