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Transformar la UAZ.

Por: Jenny González Arenas

Las universidades públicas del país enfrentan una crisis económica seria, y una de las causas, que no la única, es la falta de subsidio.

Ante una política federal que ahoga la autonomía de las universidades, es necesario tomar medidas que permitan hacer frente, no solo a las obligaciones de las instituciones de educación superior, sino también a la solución paulatina de los problemas económicos que enfrentan.

Una de las rutas es el control de gastos en funcionarios y personal de confianza. Las burocracias doradas universitarias siguen existiendo, desafortunadamente, y eso no ayuda a la credibilidad de nuestras instituciones ante los ojos predispuestos del gobierno federal, que utilizarán cualquier debilidad para evitar incrementar el subsidio.

El adelgazamiento de la nómina de funcionarios a la par de la mejora en los procesos institucionales puede representar un ahorro significativo de los gastos de las universidades públicas.

Aunado a lo anterior, se debe tener presente, en toda mejora administrativa, el mejor aprovechamiento de los recursos humanos, priorizando la función sustantiva de la institución. Hay servicios y funciones que no son prioritarias, ni se realizan todo el año, por lo que eficientar procesos puede evitar la sobrecontratación de funciones administrativas.

Pero lo mismo sucede con funciones docentes en espacios en donde no se justifican, ya sea por la naturaleza de las funciones o por la falta de consolidación de la matrícula estudiantil. En el caso particular de la UAZ, licenciaturas en donde hay 5 o 7 alumnos por grupo y que su existencia se justificaba solo por la relación filial con el rector en turno.

Es fundamental que la oferta educativa de la institución atienda no sólo las necesidades de la comunidad estudiantil, sino también, la demanda del mercado laboral de la región, así como las necesidades de polo de desarrollo económico, por lo que se requiere replantear la oferta educativa que tiene la institución, la pertinencia y demanda educativa son fundamentales en la reestructuración de la educación superior.

Fortalecer las áreas del conocimiento en las que la UAZ ha sido y es punta de lanza, diversificar la oferta educativa, rescatar de los cacicazgos y las malas prácticas en unidades académicas en las que es más importante hacer negocios personales que la calidad educativa, eso es lo que debe guiar la transformación académica de nuestra institución.

No se trata solo de dar una maquillada a las cifras o de aparentar querer solucionar los problemas cuando en el fondo se siguen haciendo las cosas como se han hecho desde antes, se trata de transformar para poder exigir, de modificar y mejorar, de potenciar las áreas de oportunidad y de dejar de lado las malas prácticas que han dañado la imagen de la educación superior.

La solución no está en precarizar la labor docente, se pueden mejorar las condiciones laborales del personal académico si se concentran las acciones en áreas estratégicas que permitan generar ahorros en rubros que no son la función sustantiva de la institución.

Secretaria General del SPAUAZ