Skip to main content

Por: Jenny González Arenas.

Retos del sindicalismo magisterial ante las políticas educativas.

La reforma laboral de 2019 representa un antes y un después en la política laboral, tanto a nivel nacional y estatal. Es innegable ver las grandes modificaciones que hubo en materia sindical a partir de dicha; sin embargo, no se puede decir que todo ha sido del todo bueno o que la incidencia de actores internacionales que, bajo la bandera de una supuesta preocupación por las condiciones laborales en nuestro país, buscan intervenir la normatividad laboral para establecer mercados comunes o eliminar supuestas competencias desleales.
Tratándose de política educativa, el sindicalismo magisterial no queda fuera de todas estas reformas, pero su realidad no es la misma que un sindicato de empresa. El sector educativo en México, tanto a nivel básico como universitario, obedece a mecánicas y luchas distintas, donde el patrón no es un particular, sino el Estado, por lo que analizar el impacto que las reformas laborales han tenido en la manera en que se vive el sindicalismo magisterial a partir de esa reforma nos permite proyectar la eficiencia y eficacia de la lucha por la defensa de los derechos desde los diferentes sindicatos y la viabilidad de acciones conjuntas que nos permitan que la defensa sea más efectiva, sin perder de vista el contexto local, nacional e internacional.
El final de un año fiscal y el inicio del nuevo ciclo nos permite percatarnos del panorama que se avecina en tema de política educativa y, por consiguiente, tener un panorama de lo que se vislumbra para la lucha sindical en el sector educativo.
Ante un fin de año sin apoyo extraordinario para las universidades públicas, frente a una política federal en materia de educación superior que plantea rigidez y transparencia en el ejercicio del gasto de las universidades, tenemos que hacer un análisis introspectivo y reconocer errores para poder enmendar situaciones que nos permitan fortalecer la educación superior desde el seno de las universidades públicas.
Desde la reforma educativa de 2013, se fue dibujando en el escenario nacional un endurecimiento en las políticas educativas y mayor recorte al ya por demás paupérrimo presupuesto educativo, dejando de lado el aspecto académico y centrándose mayormente en el aspecto laboral.
Posteriormente el sexenio de AMLO y la estrategia de gratuidad de la educación y las becas así como la implementación de la Nueva Escuela Mexicana han ido también mermando el sistema educativo y controlando la educación básica, media y superior en el país, tratando de incidir a partir de una política centralizada y controlador a, dejando de lado el pensamiento crítico.
Durante ese sexenio, también tuvo lugar la reforma laboral de 2019 con la implementación de un modelo de democracia sindical basado en el modelo de empresa y que representa dificultades para los sindicatos universitarios o del sector educativo cuyo patrón es el Estado, agudizando la problemática a partir del diseño de políticas públicas y el control presupuestal para incidir en las instituciones, presionando también para reformar los CCT.
A su vez, las autoridades educativas cumplen una doble función, de implementar una política educativa, así como de incidir en las condiciones laborales de los trabajadores de la educación.
Ante esos escenarios, los sindicatos verdaderamente autónomos, sin injerencia de la patronal, deberán ser críticos, no relegarse al tema laboral, sino incidir en políticas en materia educativa; proactivos, porque una política educativa necesariamente tendrá repercusiones laborales, no se puede disociar el trabajo sindical del trabajo académicos; ocuparse del presente y futuro del trabajador académico, pensiones y jubilaciones dignas, salario digno, precarización académica derivada del cumplimiento de indicadores de calidad.
Los sindicatos universitarios son incomodos al gobierno, por eso las nuevas universidades no tendrán sindicatos, su sentido crítico no permite el adoctrinamiento social.

Secretaria General del SPAUAZ