Sonia Ruiz
¿SABES CUÁNTO LE CUESTA A LOS MEXICANOS MANTENER LA CÁMARA DE SENADORES Y DIPUTADOS?
Mantener el Senado de la República es un costo muy alto que pagamos los mexicanos, no sé por qué no existe un valiente que haga una investigación al respecto y la de a conocer con datos exactos y oficiales. Y esto solo con la finalidad de proponer estrategias para evitar tanta fuga tan frívola. El presupuesto solicitado para el 2026 supera los 5,092 millones de pesos. Gastar más de 74.5 millones de pesos por año tan solo en vigilancia de las instalaciones es bochornoso, no digamos en los 48.4 millones que gastaron en los primeros 11 meses de la legislatura actual en actividades artísticas y culturales y lo que es peor y más estúpido el gasto realizado en mobiliario para el salón de belleza por 136,000 pesos.
A pesar de las políticas de austeridad, demagogia pura, en esta administración se incrementan los gastos en actividades culturales y en gastos de alimentación. Para que eches cálculo, hay 128 senadores, cada uno percibe 131, 874.00 mensuales, eso sin sumarle aguinaldos, seguro de vida, seguridad social, etc. ¿Tú, persona de a pie, en cuánto tiempo te ganarías lo que ellos en un mes? En un año o más…
Y si analizamos a los diputados, con remuneraciones de 113,000 pesos mensuales, de igual manera, eso sin contar con sus aguinaldos, seguridad social y seguro de vida, mientras ellos viven con esos sueldos, nuestro México con 60.3 millones de personas trabajadoras, más de la mitad, tienen un empleo informal, o sea, sin prestaciones ni seguridad, representando el 25.4 % del pib, es decir, el total de dinero que genera el país. En resumen, tanto la cámara de diputados como el senado de la república representan una carga financiera importante para el erario público, con presupuestos de casi los 20,000 millones de pesos anuales, de la misma manera esa carga se presenta en los congresos locales, por ejemplo, en el estado de México, le cuesta a cada habitante alrededor de 117 mil pesos por año para financiar su congreso local. Eso es una barbarie, un gasto infructuoso, frívolo, mientras el común denominador en todo el país es la marcada y evidente pobreza para donde voltees.
Definitivamente se requieren auditorías que informen el ejercicio de estas asimetrías presupuestales en todos los estados, es menester vigilar y dar a conocer que los procesos de estos presupuestos en verdad se aplican para lo que están asignados y que haya sanciones para los personajes deshonestos que solo fanfarronean. De hecho, no debería de existir tanta fuga de dinero por estos conceptos que solo logran incrementar de forma paulatina, la obesidad de las carteras personales de estos sujetos.
Otra bobada, es que cada diputado cuenta con una bolsa presupuestal, si bien no tienen un número fijo y exclusivo de personal, sí cuentan con un presupuesto para contratar a su propio equipo de asesores y asistentes, de los cuales se estima un promedio de personal de apoyo de entre 7 y 13 personas por legislador, este equipo incluye asesores técnicos, asistentes administrativos, secretarias y personal de comunicación. Lo mismo sucede con cada senador, pero con techo presupuestal mucho más robusto, de dar náusea, con más de 1200 asesores y la mayoría de los senadores mantienen a sus suplentes en la nómina con altos sueldos, asignándoles contratos de asesorías adicionales. Lo peor de todo es que los asesores y personal contratado tiene principalmente el enfoque en intereses electorales o territoriales que a la labor técnica legislativa, con sueldos que pueden superar la propia dieta del legislador en casos extraordinarios. Como ciudadana preocupada por el uso de los recursos públicos en México, como dueña de mi pensamiento y responsable de lo que expreso, mi propuesta es la reducción del gasto, tanto en la cámara de diputados como del senado de la República, centrada en la austeridad no solo de palabra, en la transparencia y eliminando privilegios. Se tienen que homologar y disminuir los sueldos y prestaciones, habrá que eliminar bonos innecesarios y gastos superfluos. Importantísimo y muy necesario, reducir el financiamiento a partidos políticos, es más, eliminarlo, para poder ser testigos que siendo así, no habría ningún interesado en incursionar en la política.


