El ESTUDIANTE DE AYER Y HOY: CÓMO HAN CAMBIADO LOS DESAFÍOS.
Nubia Barrios
¿Cómo celebraba Usted el día del estudiante? Sin duda era un día muy esperado, las escuelas se llenaban de música, juegos, convivencias y concursos improvisados.
El agua jugaba un factor importante ya que, por lo general, los jóvenes jugaban a mojarse y empaparse, era muy común ver los patios decorados con globos, cartulinas, los maestros participando en dinámicas con sus alumnos y los grupos enteros organizando tardes deportivas, bailes o pequeños festivales.
El sentido de comunidad era lo que definía ese día, para muchas generaciones, el día del estudiante representa un respiro dentro de las exigencias escolares, es una oportunidad de convivir, fortalecer amistades y construir recuerdos que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en una parte entrañable de la memoria colectiva.
Las preocupaciones en esa edad, para algunos pocos afortunados jóvenes, son cumplir con las tareas, aprobar exámenes y decidir qué carrera estudiar.
Sin embargo, la realidad que enfrentan hoy los y las estudiantes es bastante más distinta y considerablemente más compleja. La juventud actual vive en un entorno marcado por la inmediatez, la hiper conectividad y una presión constante por destacar académica, profesional y socialmente. Las redes sociales han transformado en nuestros jóvenes la manera de relacionarse, pero también han incrementado la comparación permanente entre ellos, la ansiedad y la necesidad de validación.
A ello se suman retos económicos que impactan directamente en su formación, muchos estudiantes deben trabajar mientras estudian para poder sostener sus gastos; otros enfrentan incertidumbre sobre las oportunidades laborales futuras aún después de concluir una carrera universitaria. La competencia profesional es cada vez mayor y las exigencias del mercado cambian con rapidez.
Otro de los grandes desafíos de esta generación es la salud mental, el estrés, la ansiedad y el agotamiento emocional han dejado de ser casos aislados para convertirse en problemáticas frecuentes dentro de las aulas. Después de los efectos sociales y emocionales que dejó la pandemia, muchos jóvenes continúan lidiando con dificultades para socializar, concentrarse o mantener estabilidad emocional.
Y si a ello le sumamos el nivel de educación que atraviesa el país, las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial que ofrecen enormes oportunidades de aprendizaje, nos encontramos con que al día de hoy ya no basta con memorizar información, es necesario que los jóvenes utilicen sus habilidades críticas, sean creativos, tengan una amplia capacidad de análisis y de adaptación.
Pese a todo ello, las y los estudiantes continúan siendo una de las mayores fortalezas de nuestra sociedad, son el presente y el futuro, ellos cuestionan, innovan y construyen nuevas formas de entender el mundo, por ello, el día del estudiante es un buen momento para reflexionar sobre las condiciones que enfrentan y sobre la responsabilidad colectiva que tenemos de acompañarlos y apoyarlos.
Recordar cómo celebrábamos antes esta fecha me llena de nostalgia, pero también me permite reconocer cuánto ha cambiado el contexto de ser estudiante. Hoy más que nunca, las nuevas generaciones necesitan instituciones educativas sensibles, familias presentes y una sociedad empática que comprenda que detrás de cada estudiante existe una historia, una familia, un problema que resolver, un esfuerzo, un sacrificio y un futuro en construcción.
Celebrar a los estudiantes sigue siendo celebrar la esperanza e implica escuchar sus preocupaciones, entender sus desafíos y abrir caminos y oportunidades para que puedan desarrollarse plenamente en un mundo cada vez más complejo.
¡Feliz día del estudiante!


