Si supieras lo que te voy a hacer mañana, hoy te levantarías del habitual lado de la cama, disfrutarías de tu desayuno de siempre, saludarías a los vecinos con la sonrisa de ayer.
Si adivinaras que mañana te voy a besar hasta beberte entero, y voy a enseñarte una forma nueva de experimentar las sensaciones, hoy te deleitarías con la vista desde tu ventana le dirías a ella las palabras que no te has atrevido a pronunciar.
No te imaginas lo que pasará mañana cuando vuelva a verte: será el fin de una época para los dos.


