Fiscalización y calidad del gasto público: eficiencia, prioridad y valor social
Dra. Verónica Yvette Hernández López de Lara
Doctora en Administración Pública
“El gasto público debe justificarse por su impacto, no por su tamaño.”
— Paul Samuelson*
La calidad del gasto público constituye un eje central de la gobernanza moderna. No basta con ejercer recursos conforme a la norma; es indispensable asegurar que cada peso invertido genere valor social, eficiencia administrativa y resultados medibles. En este contexto, la fiscalización superior desempeña un papel determinante para evaluar no solo la legalidad, sino también la pertinencia y la efectividad del gasto.
La eficiencia del gasto implica analizar la relación entre recursos asignados y beneficios obtenidos. Las auditorías de desempeño permiten identificar programas duplicados, sobrecostos estructurales o áreas donde la asignación presupuestaria no responde a prioridades estratégicas del Estado.
En países de la OCDE, las Entidades Fiscalizadoras Superiores han desarrollado metodologías para medir valor público, incorporando análisis costo-beneficio, indicadores de impacto y evaluación comparada de políticas.
Estos enfoques fortalecen decisiones presupuestarias basadas en evidencia.
La priorización del gasto también representa un desafío estratégico. En entornos de restricciones fiscales, asignar recursos a sectores con mayor retorno social —educación, salud, infraestructura productiva— exige diagnósticos técnicos sólidos y seguimiento continuo.
Para México, fortalecer la fiscalización orientada a calidad del gasto implica consolidar análisis sectoriales, monitoreo de programas prioritarios y seguimiento efectivo de recomendaciones. La Auditoría Superior puede contribuir mediante evaluaciones integrales que vinculen el desempeño, la eficiencia y los resultados.
La transparencia en criterios de asignación y ejecución presupuestaria fortalece la confianza ciudadana. Cuando la población percibe que el gasto responde a necesidades reales y produce mejoras tangibles, se consolida legitimidad institucional.
Asimismo, la revisión sistemática de subsidios, transferencias y proyectos estratégicos permite detectar áreas de mejora estructural y optimizar uso de recursos limitados.
En conclusión, la fiscalización de la calidad del gasto público transforma el control superior en instrumento de optimización estatal. Evaluar la eficiencia, la prioridad y el valor social fortalece la sostenibilidad fiscal y contribuye a un Estado más eficaz y orientado al interés general.
*Paul Samuelson fue economista estadounidense y premio Nobel, reconocido por sus aportaciones en teoría del gasto público y economía del bienestar.





