LA PATRIA QUE TODAVÍA ESTAMOS CONSTRUYENDO.
Nubia Barrios
En este mes de septiembre, México se viste de verde, blanco y rojo, las plazas en el centro de la ciudad se visten de banderas, las calles de luces y en general se puede sentir un sentimiento cívico de pertenencia.
Pero el significado del mes patrio no radica solamente en celebrar, sino en recordar que la Independencia de México no fue un acontecimiento de una sola noche. Fue un movimiento iniciado en 1810, un camino largo y complejo que culminó once años después, en 1821 con el nacimiento de una nación independiente.
Detrás de esas fechas hubo hombres y mujeres que imaginaron un país distinto y que estuvieron dispuestos a enfrentar enormes sacrificios por la libertad.
Porque la independencia de una nación no termina cuando se rompe el dominio de un país, sino que una nación es verdaderamente libre cuando se construyen (no destruyen) instituciones, cuando se defienden los derechos, se procura la justicia, se reducen las desigualdades y se ofrece a los ciudadanos la posibilidad de vivir con dignidad sin demeritar a quien logre construir algo propio mediante un trabajo honrado con un doble discurso.
Los ideales que acompañaron al movimiento independentista fueron mucho mas profundos que el simple deseo de dejar de pertenecer a una corona, pues la soberanía popular, la libertad y la justicia estuvieron presentes en los cimientos políticos que fueron dando forma al México independiente.
Y es ahí donde septiembre se hace presente en la vida actual. Vivimos tiempos complejos y a veces parece difícil hablar de esperanza cuando tantas cosas nos preocupan y es cuando necesitamos voltear a ver y comprender que la identidad mexicana no está solamente en la bandera, en un himno, en una noche de fiesta o en el grito de “!Viva México!” . Está en nuestras tradiciones, en las comunidades, en la música, en la gastronomía, en el esfuerzo cotidiano de millones de personas que trabajan, estudian, cuidan a sus familias y siguen adelante a pesar de las dificultades.
Porque ser mexicano también significa aprender a levantarnos y la historia de la independencia nos enseña hoy algo que necesitamos recordar, los grandes cambios no ocurren de un día para otro y México tampoco está terminado, seguimos construyéndolo.
La mejor manera de honrar la independencia será entender que la libertad no es un patrimonio que se recibe de una vez y para siempre, es una tarea cotidiana porque si no la cuidamos, la podemos perder cómo se han perdido tantas cosas a lo largo de la historia y es sumamente importante seguir defendiendo nuestra independencia y se defiende cuando respetamos al que piensa diferente, cuando rechazamos la corrupción, cuando exigimos justicia, cuando educamos a nuestros hijos para vivir en paz y no en violencia, cuando participamos activamente desde cualquier trinchera para mejorar nuestro metro cuadrado, cuando cuidamos nuestras instituciones y cuando no permitimos que la desesperanza nos convenza de que nada puede cambiar.
La independencia nos dejó una Nación, a nosotros nos corresponde seguir construyendo patria, con este mes que inicia, les deseo que este septiembre no solamente nos recuerde de donde venimos, sino que nos haga recordar también hacia dónde queremos ir.





