Jamás pretendí ser inmaculada.
De niña me soñé aventurera y de aventuras he filmado mis recuerdos.
No tengo vocación de santa.
A mí me gusta provocar orgasmos, confeccionar humedades y sonrisas traviesas.
Nunca aprendí a sentirme culpable: el cuerpo está hecho para el placer.






