Una vida … con olor a muerte
Mayela Pulido
¿ Qué se siente esperar un órgano?
Es una angustia que no deja dormir, que aprieta el pecho cada vez que suena el teléfono y no es la llamada que esperas.
Se siente temor de no alcanzar a llegar, temor a que el cuerpo ya no aguante, temor dejar a la familia.
Se siente miedo. Miedo a seguir esperando.
Es vivir con una vida que huele a muerte… porque para los que esperan un órgano, muchos de ellos su vida depende de una máquina, de una diálisis que te agota, de un oxígeno que no alcanza, de un corazón que late cansado.
Es ver como la vida sigue afuera, mientras que la de otros está en pausa.
Es una vida que no es vida, porque no hay calidad, día a día huelen a muerte.
Es verdad, tenemos que partir de este mundo algún día todos. Pero ellos no quieren partir así, con desesperación y sufrimiento.
Ellos viven imaginando y soñando con que alguien, con un acto de amor infinito, les regale vida después de su vida.
Imaginen eso queridos lectores:
Depender de alguien más se vaya, para quedarse ellos.
Por eso es angustia.
Por eso es temor.
Por eso es miedo y desesperación todos los días.
Porque el tiempo no perdona.
Porque el cuerpo se cansa.
Porque la esperanza se va haciendo chiquita.
A diario tienen vida, si … pero es una vida prestada, una vida con olor a muerte.
Por eso hoy te escribo a ti, que estás sano, que estás vivo.
Cuando ya no necesites tus órganos, cuando tu vida aquí haya terminado y estés con la posibilidad de ayudar…
¡ Hazlo ! ¡ Dona !
Regala vida después de tu vida.
Cámbiale la historia a alguien que hoy solo huele a muerte y devuélvele el olor a vida, a esperanza, a futuro.
Decir si a la donación de órganos, es el acto de amor más grande que existe.
Donar no es morir. Donar es quedarse vivo en el latido de alguien más, es trascender.
Te invito a pensarlo con el alma, a hablarlo con tu familia, a decir si a la vida.
Di si a la Donación de Órganos, porque el amor no muere, se transforma en vida…






