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UAZ: El aleteo de una crisis puede ocasionar una tempestad

Dra. Verónica Arredondo

Lectores, lectoras, supongo que todas y todos estamos enterados de lo que acontece en París, Francia, y las protestas que acaecen día sí y día también. Pero no sé si sepamos que se han originado debido a una crisis llamémosle de índole educativa y académica.

Todo arrancó a mediados de septiembre de 2026 en las preparatorias de las afueras de París, cuando los estudiantes se levantaron. El nuevo ciclo escolar empezó mal: faltaban muchísimos profes, los salones estaban hasta el tope, había plagas, las aulas temporales eran un horno o un congelador y, para colmo, la plataforma "Parcoursup" para entrar a la universidad los traía vueltos locos de puro estrés por lo confusa e injusta que resulta. Lo que comenzó como un simple paro de maestros y bloqueos en las entradas de los planteles se salió de control cuando la policía entró con mano dura y dejó varios estudiantes heridos, encendiendo el coraje de la juventud en toda Francia y haciendo que las protestas se extendieran como pólvora.
Y bueno, en octubre de 2026, las demandas de los estudiantes coincidieron, quizá el sino no era el adecuado, con el debate del Presupuesto del Estado para 2027. Se buscó recortar el abultado déficit público y el Ejecutivo anunció un masivo plan de austeridad que contempla recortes en el gasto social, la salud y la educación pública. Esto llevó a los principales sindicatos de trabajadores (como la CGT y Force Ouvrière) y al sector público a unirse al movimiento, convocando huelgas y movilizaciones masivas. O sea que se estaba a punto de conjugar un gran estallido social.
Y bueno, segundo párrafo que comienzo de esta forma, el tema es que el contexto político social, educativo, económico, no es tan diferente al que vivimos en Zacatecas, me parece. Nuestra Universidad Autónoma de Zacatecas nada más se mantiene a flote casi por pura fe. La UAZ es uno de los principales lugares en donde se construye, forma, crea, catapulta, lo social y económico del estado, de nuestra sociedad. No quiero ni imaginar lo que pasaría si la crisis que ocurre en la universidad explota y se sale de control.
Vamos por partes.
La Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) la tiene bastante difícil con sus finanzas, y todo se resume en un problema simple: le entra mucho menos dinero del que necesita para funcionar. Cada fin de año la historia se repite y a la máxima casa de estudios le faltan más de 700 millones de pesos solo para poder salir con los gastos diarios, lo que incluye pagar los sueldos y los aguinaldos de sus maestros y trabajadores. Para no dejar sin quincena al personal, la universidad termina pidiendo “rescates” o apoyos de emergencia a los gobiernos federal y estatal a última hora.
El gran dolor de cabeza es que, además de ese faltante anual, la UAZ arrastra una gran “bola de nieve” de deudas viejas que ya supera los 4,500 millones de pesos. Durante muchos años, administraciones pasadas prefirieron usar el dinero de los impuestos y de la seguridad social para pagar la nómina del día a día en lugar de entregarlo a donde correspondía. El resultado es que hoy la universidad le debe una cifra gigantesca al ISSSTE y al SAT, donde la gran mayoría de la cuenta ya no es el monto original, sino los puros intereses y recargos que no han parado de crecer.
Esta bronca financiera explotó en parte porque la UAZ abrió las puertas a cada vez más estudiantes sin que las autoridades le mandaran más presupuesto a la par, sumado a contratos laborales con prestaciones que la Federación no reconoce. Mientras la rectoría busca apoyos del gobierno y promete apretarse el cinturón para ordenar la administración, los sindicatos defienden que la crisis no debe pagarse a costa de recortar los sueldos ni los derechos conquistados por los trabajadores. Por lo pronto, la universidad sigue nadando contra la corriente para mantener sus aulas abiertas.
El tema es que no existe un consenso respecto a las causas de la casi quiebra de la UAZ, nadie se hace responsable de nada de lo que ocurre y nadie está investigando para contrarrestarlo. Porque lo hecho, hecho está y en realidad deberíamos estar buscando y encontrando soluciones para que los efectos a un corto plazo sean los mínimos y, a largo, plazo, podamos sacar a la universidad del atolladero en donde se encuentra.
Para unos, la UAZ, es nuestro centro laboral, para los estudiantes es el lugar en donde se dotarán de las herramientas que necesitan para desarrollar su vida. Para la ciudad y el estado de Zacatecas, la universidad es un importante motor económico y social porque a través de su existencia se generan y ocurren cosas. Ojalá que todos y todas participemos de alguna manera en la propuesta de soluciones viables para nuesta máxima casa de estudio, nuestra UAZ.
Yo no digo que en Zacatecas vaya a ocurrir lo mismo que en París, lo que señalo es lo evidente: la importancia del sector educativo en una sociedad. Este texto no es una advertencia sino una observación de una lectora de noticias que analiza lo que ocurre en el presente por medio de las herramientas que obtuvo en la UAZ.