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LAS CONTRADICCIONES DE LÓPEZ: LA ECONOMÍA

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Dr. José de Jesús Reyes Ruiz

LAS CONTRADICCIONES DE LÓPEZ

LA ECONOMÍA

Para documentar mi pesimismo… y el de los demás

Hasta ahora hemos realizado una reflexión sobre 3 de las controversias más importantes de la actual administración federal, platicamos primero sobre el AEROPUERTO, después sobre PEMEX y una semana más tarde sobre LOS RECORTES. Si se lee con cuidado tal vez les dé la impresión de que mi análisis es algo tendencioso y favorable a la figura del presidente, pero ahora cuando toquemos el tema de la economía las cosas cambian, por que como lo hemos mencionado hace algunos meses. ¡Aquí si no hay ni cómo defenderlo!

No ha pasado ni una semana; que salió en una de las conferencias mañaneras – que tal vez tendrían que cambiar al menos de formato – con el optimismo de un triunfador, animado por lo que según su decir era la derrota de quienes habían presagiado que nuestro país estaba ya dentro de una recesión. De acuerdo al análisis del Banco de México, organización supuestamente autónoma e independiente, en el segundo trimestre del 2019 no hubo un decrecimiento negativo, sino uno positivo pero apenas por arriba del 0 – es decir de panzazo – con un crecimiento del 0.1% y festejar un crecimiento infra decimal resulta grotesco por decir lo menos.

Cada vez estamos más convencidos de que el presidente no sabe realmente comunicar los asuntos que competen al estado. Lo hemos dicho cientos de veces insistiendo en que ¿Pero qué necesidad, por qué tanta torpeza? Porque sus respuestas sobre diferentes temas ya han hecho historia – pero historia de la mala –porque hoy por hoy prácticamente todo el mundo se pitorrea con su ya clásico “yo tengo otros datos” o el también ya clásico “me canso ganso” y claro que lo hemos mencionado y no nos cansaremos de decirlo, sus descalificaciones en ocasiones viscerales a quien piense diferente.

El y nadie más, es el responsable de que la economía este como esta, y que los pronósticos sean sombríos en el sentido de que mientras cuestionamos con toda la fuerza los magros crecimientos de las épocas neoliberales que promediaban un bajo 2% este año difícilmente superaremos el 1% cuando el Tabasqueño aseguraba antes de tomar las riendas del país que lograría un crecimiento del 4% aunque hoy por hoy lo matiza diciendo que esto se lograra al final del sexenio. Pero lo que nunca dijo es que estaríamos creciendo por debajo del crecimiento que se dio con Calderón o con Peña Nieto solo para poner un par de ejemplos.

Si realizamos un comparativo de las perspectivas del presente año para varios países de Latinoamérica nos daremos cuenta de lo grave de la situación, mientras nosotros andaremos por debajo del 1% de crecimiento solo parecidos a lo que sucede en Haití o en República Dominicana, los países del triángulo norte de Centroamérica, si aquellos que por los niveles de pobreza y de violencia expulsan parte de su población a migrar en la búsqueda del sueño de una mejor vida, pues resulta que El Salvador y Guatemala crecerán entre un 2 y un 3% y Honduras, aunque nadie lo crea estará por arriba del 3% – según datos de la CEPAL institución a quien nadie le puede restar credibilidad, una organización seria e independiente que realiza estos estudios desde la capital de los Estados Unidos y – claro – sin ninguna relación con el gobierno norteamericano.

Vamos hasta Cuba con todo y el bloqueo económico crecerá por arriba de nosotros y Nicaragua con todo y la corrupción y el desastre del gobierno sandinista, también lo hará.

Y ya no hablemos de países con gobiernos de izquierda muy cuestionados y que en realidad se han extendido más de la cuenta en el poder, como Bolivia de Evo Morales con un crecimiento de entre 4 y 5 % o Panamá que crece por arriba del 5% por 6 años consecutivos.

Brasil y Argentina están mal – pero no tan mal como nosotros – y crecerán entre el 1 y el 2% y el único país que se encuentra en el pozo – y uno muy profundo – es Venezuela en que por quinta ocasión decrecerá con números muy preocupantes de un decrecimiento del 24%.

Entonces por qué celebrar el que solo vivimos un proceso de marcada desaceleración de la economía y que no caímos en una recesión como muchas firmas internacionales lo habían asegurado, y ello implica que si no lo hicimos este trimestre que recién termina posiblemente lo veamos en el tercer trimestre del año.

Nos resulta claro – a prácticamente todos – que el festejo y el optimismo del presidente se debía a que no habíamos caído en recesión lo cual sería el caso si el crecimiento fuera de 0 – una décima por debajo – o de – 0.1 – dos décimas por debajo, entonces habría sido la debacle, aun y cuando en la práctica sea básicamente la misma cosa – la misma puerca pero revolcada dirían por ahí –

Que le costaría decir en un discurso serio algo como; el reconocer que tenemos un serio problema en la economía que es secundario a dos factores, uno externo donde es claro que el proceso de desaceleración es mundial y tiene que ver con el conflicto comercial de los Estados Unidos y de China, pero también reconocer que por muchas razones las inversiones de los empresarios locales como el de las empresas internacionales ha dejado de llegar, en parte por algunas decisiones que se han tomado que no han sido de acuerdo a la respuesta en este sentido las mejores.

Carajo – perdón por el exabrupto – ¿Que nunca tendremos un líder político que tenga un poco de autocrítica y reconozca lo que no ha hecho del todo bien? Porque todos sabemos – y lo debe saber el presidente – que los temas que más les preocupa a la ciudadanía es primero el de la violencia y la inseguridad y segundo claro el tema de la economía que no levanta, en ambos temas estamos hundidos y las maniobras realizadas para confrontarlos no han logrado ya no digamos una mejoría, sino como se vive todos los días en ambos temas un claro empeoramiento.

Y claro que existimos aun muchos que creemos en el cambio de régimen que encabeza López Obrador, y que tenemos que reconocer lo que ha hecho bien como lo hemos comentado en los 3 capítulos previos sobre los temas más controvertidos, pero insisto, en el tema de la economía NI COMO DEFENDERLO.

POR QUE; COMO DIRÍA EL CLÁSICO, EL PROBLEMA ¡ES LA ECONOMÍA ESTÚPIDO! Y claro que lo es, de ello no nos queda ninguna duda.

Y Andrés Manuel tendría que aceptar – aunque no lo diga abiertamente – que con su decisión aún muy cuestionada sobre el aeropuerto – es donde se inició la debacle y la falta de confianza de los inversionistas – y que quizás, solo quizás tendría o debería dar marcha atrás, pero difícilmente lo hará. Con esa controvertida decisión provoco una enorme desconfianza en los dueños de los capitales tanto locales como extranjeros que vieron en esta acción el hecho que cualquier inversión sería aprobada o cuestionada por el Presidente aun y cuando su información al respecto sea limitada, y prácticamente por alguna idea peregrina de que x empresa que invierte tenga algún problema relacionada con el mayor mal que nos está matando, el de la corrupción, entonces esa empresa será cancelada, y de nada servirá regresar los dineros invertidos – como se acaba de hacer con el pago de 14 mil millones de pesos por la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Porque aun así no regresara la confianza de los inversionistas que sin duda ven sombras en el horizonte con la IV transformación (4T) y que sin duda añoran otros tiempos cuando fueron consentidos por las administraciones anteriores tanto del PRI como del PAN que supieron condonarles impuestos y permitirles actuar como les viniera en gana aun si fuera en contra del pueblo o de la ecología, a cambio de mochadas que engordara los bolsillos de las clases políticas de aquellos tiempos.

Hablar con Slim en privado, o convocar reuniones como las que recientemente se realizara con las 10 personas más ricas del país – puro magnate categoría Forbes – ni eso les regresara la confianza porque arriba de la mesa con una falsa sonrisa en la boca prometerán el toro y el moro, pero bajo de la mesa no soltaran un quinto en inversiones por que tienen muy claro que este gobierno no les facilita las cosas, por la ausencia de mochadas etc. Y que es mejor esperar un desprestigio importante para que regresen los buenos tiempos y algún otro personaje que si quiera vivir en los Pinos y manejar las cosas como en los tiempos idos.

Si AMLO cree que va lograr algo apapachándolos como lo ha hecho en las semanas recientes, o palmeando amablemente sus hombros, está muy equivocado, debía conocerlos mejor y al menos repensar contra todo y su terquedad la posibilidad de dejar que hagan – con vigilancia extrema – en Texcoco y con un mensaje de esa magnitud intente realmente recuperar su confianza y permitir que vuelvan las inversiones y que la economía salga a flote.

Si no lo hace entonces todos estaremos perdidos, menos los políticos neoliberales y los empresarios que tienen sus fortunas seguras en los paraísos fiscales.