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Sonia Ruíz
HERNÁN CORTÉS

Hoy elegí hablar de este personaje porque me creaba ruido e incertidumbre y confieso, también desconocimiento del por qué se le ha pedido al Gobierno de España que le pida perdón a México, es por eso que quise conocer más del tema, por lo tanto, te comparto mi conclusión.
Hay una carta que, en 2019 le envía México al Rey Felipe VI solicitando que le pida perdón y que reconozca los agravios cometidos contra los pueblos indígenas durante la conquista iniciada por Hernán Cortés en el siglo XVI. Si así fuera, los hechos ocurrieron hace más de 500 años y creo que las personas actuales no son responsables de ellos. La conquista involucró alianzas entre distintos pueblos indígenas y los españoles, por lo que la historia es más compleja que una confrontación entre México y España, además juzgar acontecimientos del siglo XVI con criterios actuales puede ser bastante problemático. Desde mi muy personal opinión, creo que más allá de ser un tema sensible con opiniones divididas entre ambas naciones, debe ser un debate sobre cómo ambas sociedades modernas interpretan su pasado, cómo reconocen injusticias históricas y cómo construir la memoria colectiva.
Inclinado mi tema un poco más a Cortés, quien fue un militar, conquistador, explorador, fundador, capitán general y escritor español, quien además a principios del siglo XVI lideró la conquista del Imperio Azteca conocida como conquista de México-Tenochtitlán, que significó el fin de dicho imperio, nació en Medellín, conoció a Doña Marina (La Malinche), la cual sirvió de interprete con determinados grupos indígenas. Tuvo un hijo con ella, llamado Martín, como se llamaba su padre.
Hernán Cortés, se casó dos veces y tuvo once hijos documentados en sus relaciones diferentes. Su primera esposa, Catalina Suárez Marcayda, con quien contrajo nupcias en 1512 y en 1522 muere. Antes y durante su enlace ya tenía cinco hijos extramatrimoniales, uno de ellos era Martín Cortés Malintzin (el mestizo), nacido en Coyoacán en 1522.
En 1528 contrajo segundas nupcias con Juana Ramírez de Arellano y Zúñiga, de este matrimonio nacieron seis hijos. Se establecieron en Cuernavaca, donde nacieron cinco de ellos y uno en Texcoco.
La personalidad de Cortés era compleja y contradictoria, se decía que, por un lado, era un individuo que amaba la violencia y gustaba de emociones fuertes, por otro lado, hablaba en voz baja y daba órdenes en tono reposado, aunque en ocasiones llegaba a perder la compostura. A diferencia de un rudo soldado, era bien hablado, nunca blasfemaba ni decía palabras altisonantes, tenía un buen sentido del humor y resultaba un conversador ameno, era un hombre muy culto, conocedor de la filosofía de Aristóteles, y con estudios en la Universidad de Salamanca de latín y de Derecho. Pasó muchas horas ejercitándose en el manejo de las armas. Era muy emprendedor en materia de negocios y realización de obras públicas, también sabía elegir los lugares, como cuando escogió Cuernavaca para edificar su casa, era alguien con aires principescos. Solía vestir con elegancia. En cuanto fue investido como alcalde de Santiago se puso un sombrero con plumas y se hizo tratar como señoría. Cortés tenía fama de mujeriego, debido a riñas por mujeres, tenía una cicatriz bajo el labio que cubría con la barba.
En México existen pocas representaciones de Cortés. Sin embargo, muchos puntos geográficos de interés llevan su nombre, desde el castillo en la ciudad de Cuernavaca a nombres de calles en toda la República Mexicana. Un monumento está en el paso entre los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatepetl, por donde Cortés llevó a sus soldados en su marcha a la Ciudad de México. La más famosa pintura muralista que le hizo Diego Rivera, lo muestra como una figura poderosa y siniestra, junto con la malinche en uno de los murales en el Palacio Nacional en la Ciudad de México. Otro monumento conocido como Monumento al Mestizaje, fue puesto en el Zócalo de la delegación de Coyoacán, cerca del lugar donde Cortés tuvo su casa de campo. Debido a las protestas públicas, tuvo que ser trasladada al barrio de San Diego Churubusco, la estatua de Cortés, La Malinche y su hijo.
Mi conclusión final es que Hernán Cortés fue un estratega y líder extraordinariamente capaz, que supo aprovechar alianzas con pueblos indígenas enemigos de los mexicas, tomar decisiones audaces y mantener el control de una expedición muy pequeña frente a fuerzas mucho mayores. Fue una figura histórica de gran importancia, con logros militares notables y responsabilidades de hechos que hoy muchos considerarían profundamente inmorales y el solicitar que España le pida perdón a México, es solo un capricho frívolo innecesario.