Martes 14 de julio, municipio de Tabasco: '¡BASTA! La infancia no se defiende sola’
Dra. Verónica Arredondo
La infancia, esa etapa de nuestra vida que recordamos con aprecio y cariño, que hemos idealizado y romantizado hasta el punto de que, actualmente, se ha hasta mercantilizado. Literatura infantil, menús en restaurantes dedicados a los niños y niñas, mucha TV infantil, ropa, accesorios, etcétera. Está bien que eso exista, eso quiere indicar que nos preocupa la niñez, que nos ocupa, que le dedicamos tiempo, y que las y los cuidamos. Es nuestro deber cuidar nuestras infancias. Es nuestro deber proporcionarles las herramientas para su desarrollo y felicidad.
Me gustaría comenzar contándoles un poco sobre el concepto de la infancia, la niñez.
La niñez se define hoy como una etapa crucial del desarrollo humano, caracterizada por el crecimiento físico, la vulnerabilidad y el aprendizaje a través del juego y la educación formal. Sin embargo, este concepto no siempre existió tal como lo conocemos, ya que es una construcción social moderna que transformó la forma en que entendemos los primeros años de vida. Originalmente, no se separaba claramente el mundo de los adultos del de los menores, quienes carecían de un estatus legal o social propio y eran considerados simplemente como personas pequeñas.
El origen de la concepción actual de la infancia se remonta a los siglos XVII y XVIII, cuando pensadores como Jean-Jacques Rousseau impulsaron la idea de que los niños poseían una inocencia natural que debía protegerse y cultivarse. Con la llegada de la Revolución Industrial, la escolarización obligatoria y la posterior Declaración de los Derechos del Niño en el siglo XX, la sociedad transitó de ver a los menores como mano de obra económica a reconocerlos como sujetos plenos de derechos. Así, la niñez dejó de ser una fase de transición invisible para convertirse en el pilar fundamental del bienestar y el futuro social.
Tal vez, muchos pensáramos que la niñez, como concepto humano, ha existido desde siempre, pero, relativamente, es reciente la concepción que tenemos de la misma. Asimismo, hemos estado, como sociedad, creando las herramientas sociales, legislativas, educativas, que nos han permitido encargarnos de las infancias, en cifras, niñas y niños, casi abarcan una tercera parte de la población. De acuerdo con los datos más recientes del INEGI (a través de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, ENADID), en México residen aproximadamente 36.2 millones de niñas y niños de entre 0 y 17 años.
Esta cifra representa alrededor del 28% de la población total del país.
Si desglosamos este grupo por rangos de edad, la distribución se estructura de la siguiente manera:
· De 0 a 5 años (Primera infancia): Alrededor del 27% (cerca de 10 millones).
· De 6 a 11 años (Edad escolar primaria): Aproximadamente el 35%.
· De 12 a 17 años (Adolescencia): Alrededor del 38%.
En cuanto al género, la balanza está muy equilibrada: los niños representan un 51.1% y las niñas el 48.9% de la población infantil. Como dato demográfico adicional, el Consejo Nacional de Población (CONAPO) señala que la población infantil en el país se encuentra en un proceso de descenso lento pero constante, debido a la disminución general en las tasas de natalidad de los últimos años.
Pero, a veces la realidad es preocupante, porque en hechos reales y duros, la niñez es violentada de formas inimaginables. Hace unos días, el martes 14 de julio, en el municipio de Tabasco, se llevó a cabo una manifestación pacífica, en exigencia de justicia para Areli, la niña de 10 años víctima de violación sexual e intento de feminicidio por parte de un presunto agresor de 13 años. Con el lema '¡Basta! La infancia no se defiende sola', las y los manifestantes declararon que el caso de Arely no es un hecho aislado, sino que su caso corresponde a la violencia estructural que no se ha sabido erradicar.
Cuidar a la niñez no es solo un acto de empatía o un deber moral, es la inversión más inteligente y crucial que una sociedad puede hacer. Los primeros años de vida definen la estructura cerebral, la salud emocional y las capacidades de una persona. La niñez, tendría que ser una etapa de la vida segura y llena de descubrimientos. La sociedad, todas las sociedades, todos los pueblos y culturas, tienen en su niñez su futuro, por eso mismo, deberían de estarlo asegurando. Pero, lo más importante, es que niñas y niños de Zacatecas, el país y el mundo entero, logren ser felices durante los primeros años de sus vidas. Es nuestro deber garantizarles un mundo afortunado y seguro.




