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Dr. PabloQuezada

ISSSTEZAC: la factura de décadas de irresponsabilidad política
El ISSSTEZAC no quebró por accidente. Tampoco llegó a la situación que hoy enfrenta por obra del destino. Su crisis es la consecuencia de décadas de gobiernos que administraron el patrimonio de los trabajadores con una visión política de corto plazo, dejando que el problema creciera hasta convertirse en una bomba de tiempo.
Los gobiernos iban y venían; las promesas también. Todos aseguraban que el instituto era sólido, que las pensiones estaban garantizadas y que las finanzas se encontraban bajo control. Hoy, la realidad desmiente ese discurso. Miles de trabajadores y pensionados viven con la incertidumbre de no saber si el dinero que aportaron durante toda su vida será suficiente para garantizarles un retiro digno.
La historia del ISSSTEZAC también es la historia de una clase política que prefirió administrar la crisis antes que resolverla. Nadie quiso pagar el costo de una reforma de fondo. Fue más cómodo aplazar las decisiones, heredar el problema al siguiente gobierno y confiar en que el tiempo ocultaría la gravedad del desastre.
La administración del gobernador David Monreal Ávila recibió un instituto con problemas estructurales, pero después de varios años de gobierno los trabajadores siguen esperando una solución definitiva. Los anuncios de rescate, las promesas de saneamiento financiero y los discursos sobre la viabilidad del sistema aún no se traducen en la certeza que demandan miles de familias zacatecanas.
Mientras tanto, el temor crece. Cada reforma genera incertidumbre; cada declaración oficial despierta nuevas dudas; cada discusión sobre las pensiones parece anunciar que serán los trabajadores quienes nuevamente paguen la factura de errores acumulados durante décadas.
Pero sería injusto cargar toda la responsabilidad sobre el gobierno actual. La crisis tiene muchos autores. Administraciones anteriores dejaron crecer el déficit, ignoraron advertencias y permitieron que el problema avanzara sin una solución integral. El resultado es un instituto financieramente debilitado y una confianza prácticamente destruida.
La gran pregunta sigue sin respuesta: ¿quién responderá por las decisiones que llevaron al ISSSTEZAC a esta situación? La sociedad tiene derecho a conocer con transparencia cómo evolucionaron sus finanzas, qué decisiones resultaron perjudiciales y si existieron responsabilidades administrativas o legales que deban investigarse por las autoridades competentes.
No puede haber rescate sin verdad. No puede haber confianza sin transparencia. Y no puede pedirse más sacrificios a los trabajadores mientras persistan dudas sobre el manejo histórico de los recursos.
El ISSSTEZAC dejó de ser únicamente un problema financiero. Se convirtió en el símbolo de una política pública incapaz de proteger a quienes sostienen el funcionamiento del Estado. Quienes educaron a generaciones, brindaron seguridad, administraron oficinas públicas o sirvieron durante décadas al gobierno hoy observan con preocupación cómo la institución que debía garantizar su retiro lucha por sobrevivir.
Zacatecas necesita un acuerdo serio, técnico y transparente que coloque en el centro a los trabajadores y no a los intereses políticos. Porque las pensiones no son una concesión del gobierno: son un derecho ganado con años de trabajo y con aportaciones descontadas puntualmente del salario.
La historia del ISSSTEZAC es una advertencia. Cuando los gobiernos administran pensando en la siguiente elección y no en la siguiente generación, las consecuencias terminan pagándolas los ciudadanos. Y en Zacatecas, esa factura ya comenzó a cobrarse.