El Teatro de Tello - El Nopal
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El Teatro de Tello

Beatriz Luevano
El Teatro de Tello
Resulta ingenuo no creer que hace un año el entonces candidato a gobernador, Alejandro Tello Cisterna, prometía con alevosía estar dispuesto a someterse a la revocación de mandato si la ciudadanía así lo resolvía una vez electo, a sabiendas de que legalmente las condiciones no lo permitirían.
Hoy, a menos de un año de haber protestado su encargo y con gran cantidad de repudio encima, suficiente para pretender hacerle cumplir su promesa, resulta que la muy apetecida revocación de mandato no es posible debido a la inconstitucionalidad señalada en casos anteriores por la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación, argumento expuesto por diputados locales de las fracciones correspondientes a los partidos oficiales (PRI-PVEM-Panal) quienes, sin el menor recato se atreven a asegurar estar a favor de la revocación, aunque muy convenientemente esta no pueda hacerse realidad por las razones antes expuestas.
Tenemos bien sabido  que los ciudadanos servimos de burla para este gremio de políticos, aunque siendo francos, un político prometiendo cosas que sabe que no podrá cumplir o que, aun pudiendo, simplemente no tiene la intención ¿realmente nos sorprende?
A estas alturas no es ninguna novedad, pero si resalta el que ninguno de los contrincantes de Tello en el proceso electoral anterior haya advertido el poco sustento de dicha promesa del actual gobernante que, a todas luces, como dice mi abuelita la hizo con “camándula”, pues darle a él y a sus asesores el calificativo de ignorantes resultaría, aunque posible, demasiado benévolo.
Con estos datos pareciera que en Zacatecas no existe una real oposición o al menos no una lo suficientemente capaz para atajar los excesos y los esfuerzos del ejecutivo local por atropellarnos.
Y entonces ¿qué sigue? Nos prometieron algo que no podían cumplir e ingenuos nosotros lo creímos, entonces nos quedamos “chiflando en la loma” o mínimamente le hacemos saber a nuestro intachable gobernante que esperamos que como prueba de su honorabilidad y sus nobles intenciones se atenga a los resultados de una consulta ciudadana y de serle adversos solicite una licencia por tiempo indefinido (puesto que legalmente no puede renunciar).
En un afán reivindicatorio, lo conducente sería ver a los partidos de oposición, si realmente lo son, haciendo tales exigencias.

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