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Nubia Barrios Escamilla

DEEPFAKES.

Hace una semana veía un video en redes sociales de París Hilton, la famosa neoyorkina y socialité que además es modelo, actriz, diseñadora, filántropa y también es DJ, sin embargo, su fama más allá de ser bonita, rica y famosa despuntó en el año 2004 cuando su expareja dio a conocer un video íntimo en el que tienen relaciones sexuales, ella entonces en la edad de 20 años, evidentemente dicho video fue un gran escándalo que circuló por todos lados y que ahora, es difícil pensar en ella y no relacionarla con ese escándalo.
Ahora, a la edad de 44 años, hace una declaración en la que señala sobre el abuso de difundir ese video sin su consentimiento dado de que en esa época no había leyes que la protegieran en esas circunstancias, sin embargo y más allá de la causa a la que ella está apoyando que es el caso de la congresista Ocasio-Cortez, , París Hilton señala algo que me parece importante resaltar: “anteriormente, sólo se necesitaba una persona que traicionara la confianza e hiciera viral cualquier video o declaración, sin embargo, ahora, lo que me pasó hace años le está pasando a millones de mujeres y niñas, basta con tener una computadora y la retorcida imaginación de un desconocido”.
La pornografía deepfake se ha convertido en una epidemia, según un estudio de la organización Thorn, una investigación llevada a cabo por esta ONG que trabaja contra el abuso sexual infantil en la que señala que una de cada ocho niñas está experimentando los daños de la pornografía deepkafe generada por inteligencia artificial. Este dato, difundido en medios como Forbes, proviene de una encuesta representativa de 1200 jóvenes de entre 13 y 20 años que demuestra cómo es que se está extendiendo este tipo de victimización digital.
Deepfakes en inglés significa ultra falso, son imágenes, videos, audios manipulados o generados mediante IA mediante aprendizaje profundo sobre la víctima para parecer real. Para ello, utilizan redes neuronales para sustituir rostros, voces, comportamientos hasta que sea altamente convincente la imagen, aunque inició como un tema de entretenimiento, en la actualidad se plantean serios riesgos de desinformación, discurso de odio, fraude y hasta manipulación electoral.
Los aspectos clave de los deepfakes son la tecnología como un aprendizaje y conocimiento profundo en este tema ya que se utilizan algoritmos para mejorar la autenticidad del contenido a difundir, el riesgo evidente, como el caso del que escribo, es la pornografía no consentida, fraudes financieros, manipulación política y evidentemente desinformación mediática. Dado que la tecnología es cada vez más accesible, ha llevado a la sociedad a una mayor preocupación ante la falta de regulación jurídica sobre el tema ante el uso de la desinformación, la detección de estos medios es un campo en constante evolución, sin embargo, se debe encontrar el equilibrio entre creatividad y seguridad, así como la autenticidad de la información.
Cierro con una parte del discurso de esta persona que sin duda, marcó una época y una era en la que empezaban este tipo de exposiciones a nivel mundial sobre la intimidad, la privacidad y la exposición mediática.
“La pornografía Deepfake se ha convertido en una epidemia, es la forma más reciente de victimización y ocurre a gran escala, a hijas, hermanas, amigas, vecinas, escucho a adolescentes que están aterradas de ir a la escuela porque saben que circula un “deepfake” de ellas, escucho a mujeres que tienen miedo de postularse a un cargo, de solicitar trabajo de hablar en público, porque saben lo fácil que es que su imagen sea usada como arma en su contra”.