Skip to main content

“Ahí para la otra”
Por: Claudia Anaya Mota
Los actos oficiales tienen una característica invariable: todo está cuidadosamente planeado. El escenario, los invitados, los discursos, los aplausos y hasta los tiempos. Ahí, frente a funcionarios, beneficiarios previamente convocados y simpatizantes, los mensajes fluyen con optimismo. Se anuncian inversiones históricas, programas sin precedente y compromisos cumplidos.
La verdadera prueba ocurre cuando el protocolo termina y el gobernante se encuentra de frente con quienes viven todos los días las consecuencias de las decisiones públicas. Esto mismo ocurrió durante la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Zacatecas.
Mientras concluía un acto oficial donde la Presidenta Claudia Sheinbaum resaltaba los avances del Plan Nacional Frijol y del programa de acopio, un grupo de productores logró acercarse a la camioneta donde se trasladaba la mandataria para solicitarle una ampliación del acopio de su cosecha. La respuesta que quedó registrada en video y se viralizó en redes sociales y se resumió en 4 palabras:"Ahí para la otra."
Estas palabras bastaron para resumir el desencuentro entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan cientos de familias del campo zacatecano. El Gobierno Federal sostiene, con razón, que el programa creció de una meta inicial cercana a las 57 mil toneladas hasta alcanzar 96 mil toneladas de acopio, con una ampliación posterior que rondó las 106 mil toneladas. También informa que se destinaron alrededor de 2 mil 600 millones de pesos y que más de 11 mil pequeños productores fueron incorporados al programa.
Sin embargo, no es posible soslayar que durante meses, organizaciones denunciaron que el programa resultó insuficiente. No solamente porque el volumen autorizado de acopio no alcanzó para recibir toda la producción disponible, sino porque también hubo limitaciones en la disponibilidad de costales, retrasos en los centros de recepción y una logística que terminó convirtiéndose en un cuello de botella para miles de agricultores y ante todo, se sumó una denuncia todavía más delicada: la permanencia del coyotaje.
Uno de los principales objetivos del programa era precisamente eliminar la figura del intermediario que compra barato al productor para vender más caro al Estado o al mercado. Sin embargo, productores denunciaron públicamente que muchos coyotes se adelantaron, adquirieron grandes volúmenes de frijol a precios castigados y posteriormente fueron ellos quienes obtuvieron el beneficio del programa de acopio. Este señalamiento tan grave, de ser investigado.

Si el objetivo del programa era proteger al pequeño productor, la pregunta sigue siendo inevitable: ¿por qué continuaron las protestas incluso después de ampliarse el programa? ¿Por qué los agricultores buscaron directamente a la Presidenta si el problema ya estaba resuelto?
La respuesta probablemente se encuentre en un aspecto que ninguna estadística puede ocultar: la percepción de justicia. Un programa puede cumplir sus metas presupuestales y, al mismo tiempo, fracasar en generar confianza entre sus beneficiarios.
El reto para la gobernanza, no consiste únicamente en anunciar programas cada vez más grandes, sino en garantizar que lleguen a quienes realmente los necesitan y en escuchar, con sensibilidad, a quienes todavía esperan una respuesta.
En tanto la 4T siga encontrando aplausos en los eventos oficiales, pero reclamos cuando se acerca a los productores sin el filtro del protocolo, habrá una realidad imposible de esconder: el verdadero diagnóstico del campo no está en el templete, sino entre quienes aún esperan que la próxima respuesta sea algo más que un "ahí para la otra".
Senadora de la República