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¿Seguridad? La pregunta pendiente en Zacatecas
Por: Claudia Anaya Mota

Los datos oficiales son contundentes: Zacatecas se encuentra entre las entidades con menor incidencia de homicidios dolosos en lo que va de 2026. La reducción supera el 70 por ciento respecto al año anterior y, desde la perspectiva gubernamental federal y estatal, ello constituye una prueba irrefutable de que la estrategia de seguridad está funcionando.

Sin embargo, conviene preguntarnos si la disminución de los homicidios es suficiente para afirmar que Zacatecas ha recuperado la seguridad. La respuesta, al menos por ahora, merece una reflexión más profunda.

El homicidio doloso es, sin duda, uno de los indicadores más importantes para medir la violencia, pero no es el único. Reducir el análisis de la seguridad pública a una sola estadística puede conducir a conclusiones apresuradas y, en algunos casos, equivocadas.

Basta recordar lo ocurrido en febrero pasado, cuando diversos municipios del estado fueron escenario de narcobloqueos simultáneos, incendios provocados y afectaciones a vehículos particulares. Estos hechos evidenciaron que, aun cuando los homicidios se encuentren en niveles históricamente bajos, existen grupos criminales con capacidad de organización, logística y operación para ejecutar acciones coordinadas de alto impacto.

A ello se suman los enfrentamientos armados focalizados que continúan registrándose en algunas regiones de la entidad. Un ejemplo fue el ataque contra un convoy militar en el municipio de Villanueva. Si bien las autoridades lograron detenciones importantes y el aseguramiento de armamento de alto poder, el episodio confirma que la presencia de organizaciones criminales no ha desaparecido. Por el contrario, todo indica que dichas estructuras continúan operando y concentrándose en corredores específicos del territorio estatal.

Otro aspecto que obliga a la prudencia son las desapariciones de personas. Lo cierto es que la Fiscalía General del Estado ha informado una reducción cercana al 36 por ciento respecto a 2024, pero los colectivos de búsqueda siguen realizando jornadas permanentes en municipios como Sombrerete, Calera y otras zonas del estado, donde continúan registrándose hallazgos.

Mientras haya familias buscando a sus seres queridos, mientras existan denuncias sin resolver y mientras persista la incertidumbre sobre el paradero de cientos de personas, resulta difícil sostener que Zacatecas vive un clima de seguridad plena.

La seguridad, además, tiene una expresión tangible en la economía. Los estados que logran consolidar condiciones de seguridad suelen atraer inversión, generar empleos y fortalecer su actividad productiva. En Zacatecas todavía estamos lejos de poder afirmar categóricamente que esa realidad se ha materializado.

Hasta ahora, no existen indicadores económicos concluyentes que permitan asegurar que municipios como Fresnillo, Jerez, Valparaíso o Sombrerete han recuperado el dinamismo que tenían antes de la escalada de violencia que marcó los últimos años. La cautela de inversionistas y empresarios sigue presente, particularmente en aquellas regiones donde la actividad criminal dejó profundas secuelas económicas y sociales.

Por supuesto que hay avances. Negarlos sería tan irresponsable como enaltecerlos. La reducción de homicidios representa una noticia positiva para Zacatecas y un logro que debe reconocerse. Sin embargo, diversos especialistas han advertido que este fenómeno podría obedecer, al menos en parte, a una reconfiguración de los grupos criminales o a una disminución temporal de los enfrentamientos entre organizaciones rivales.

Los narcobloqueos registrados este año, los ataques focalizados contra fuerzas de seguridad y la persistencia de las desapariciones sugieren que el problema no ha sido erradicado. Por ello, la discusión de fondo no debería centrarse en si los homicidios disminuyeron. Eso ya ocurrió y las cifras lo acreditan. La verdadera pregunta es otra: ¿estamos frente a una tendencia sostenible que refleja instituciones más fuertes y una paz duradera, o ante una mejoría que todavía depende de circunstancias coyunturales?

La diferencia entre una y otra respuesta es enorme. Porque la seguridad no se mide únicamente por el número de homicidios que se dejan de cometer, sino por la capacidad del Estado para garantizar que la violencia no regrese. Y esa es una prueba que Zacatecas todavía está por superar.

Senadora de la República