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MORENA va contra las personas migrantes con doble nacionalidad

Por Claudia Anaya Mota

Siempre he sido una convencida de la defensa de la soberanía nacional, porque sé México es capaz de resolver sus propias problemas. Para lograrlo, debemos contar con instituciones fuertes para que de esa manera, enfrentemos nuestros propios retos. Nunca he estado a favor de la intervención de otros gobiernos o países extranjeros en asuntos que nos competen únicamente a las y los mexicanos.

México es un país que no puede entenderse sin sus migrantes. Millones de mexicanas y mexicanos viven fuera de nuestras fronteras, principalmente en Estados Unidos, pero mantienen intactos sus vínculos familiares, económicos, culturales y afectivos con nuestro país. Zacatecas es el mejor ejemplo de ello: la mitad de nuestros paisanos, viven en Estados Unidos. Cualquier modificación constitucional que incida en sus derechos políticos merece una discusión profunda, responsable y alejada de decisiones apresuradas.

La reforma constitucional en materia de nacionalidad única plantea que quienes aspiren a ocupar la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México no tengan ni adquieran otra nacionalidad y, en caso de poseerla, renuncien a ella antes de solicitar su registro como candidatos. MORENA y sus aliados, sostienen que se trata de proteger la soberanía nacional y de garantizar una lealtad exclusiva hacia México para quienes ocupen las principales responsabilidades del Poder Ejecutivo.

Acorde con el Instituto Mexicanos en el Exterior, existen más de 12 millones de mexicanas y mexicanos viviendo en distintas partes del mundo, de los cuales, 4 millones de ellos tienen doble nacionalidad. Esto en Zacatecas lo entendemos muy bien porque la mitad de nuestra población, vive en Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida y muchos de ellos, ya han alcanzado la doble nacionalidad. Esta reforma limita los derechos políticos de ellas y ellos.

Si bien es cierto que de todo ese universo personas, no todos tienes aspiraciones para ser gobernadores de sus entidades federativas o para ser Presidentes de la República, pero cuando elevamos un derecho a grado constitucional, es un reconocimiento para el grupo social al cual va dirigido, independientemente si ese derecho vaya a ser usado o no.

Durante décadas, México reconoció que adquirir otra nacionalidad no significaba abandonar nuestra identidad ni romper los vínculos con el país. Para miles de migrantes, naturalizarse en Estados Unidos significó acceder a derechos laborales, protección jurídica, seguridad para sus familias y participación política en el lugar en el que construyeron una nueva vida. Eso no los hizo menos mexicanos.

Ahora MORENA y sus aliados, les dicen que esa condición podría convertirse en un impedimento para aspirar a gobernar el estado donde nacieron o incluso su propio país. Lo cierto es que esta reforma, trasgrede los compromisos internacionales asumidos por México y con los principios constitucionales de protección y progresividad de los derechos.

Si una persona migrante con doble nacionalidad, tiene la legítima aspiración para desempeñarse en el Poder Ejecutivo Federal o Estatal, debe renunciar a su doble nacionalidad, a razón (según MORENA y sus aliados) de un conflicto de intereses, porque no se sabe exactamente si la persona responderá a los intereses de México o a las de otro país distinto.

Con esta suposición, MORENA pone en duda la lealtad de las personas migrantes con doble nacionalidad, pero esto se contrapone cuando hemos llamado a nuestros migrantes “héroes” cuando envían 60 mil millones de dólares en remesas para sostener a millones de familias mexicanas. Celebramos su trabajo, agradecemos sus aportaciones y reconocemos su enorme contribución a las economías regionales. Sin embargo, cuando hablamos de sus derechos políticos, pareciera que comenzamos a desconfiar de ellos.

Dudar de su lealtad, de sus intereses, es estigmatizarlos, no solo para el ejercicio de un cargo que limita y retrocede sus derechos, sino en la percepción general hacia ellas y ellos.

Instrumentar esta reforma en un estado que se autodefine como “binacional” como lo es Zacatecas, implicaria un cambio en nuestra consitución local, poque hoy día, no está establecido entre sus requisitos el que la persona que aspire al cargo de gobernador, no tenga la doble nacionalidad; lo que resulta por decir lo menos, contradictorio con nuestra esencia e identidad.

Senadora de la Repùblica