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La UAZ no puede esperar

Por Claudia Anaya Mota

Es de todas y todos conocido, que la Universidad Autónoma de Zacatecas atraviesa un momento crítico. La UAZ ha formado a generaciones de zacatecanas y zacatecanos que hoy contribuyen al desarrollo de nuestro estado. Su importancia social, académica y cultural está por encima de cualquier diferencia política.

Nuestra máxima Casa de Estudios necesita alrededor de 700 millones de pesos para cumplir sus compromisos de cierre de año, mientras arrastra una deuda histórica superior a los 2,500 millones de pesos más los accesorios, con instituciones como el ISSSTE y el SAT.

La situación ha llegado a un extremo preocupante: la Rectoría suspendió el pago de primas de antigüedad correspondientes a septiembre, afectando a 494 docentes por un monto de 55.6 millones de pesos. Y lo más grave es que, de no conseguir recursos extraordinarios, están comprometidas otras prestaciones laborales, incluido el aguinaldo. Estamos hablando de derechos adquiridos, de compromisos contractuales y, sobre todo, del ingreso de cientos de familias que dependen de su trabajo.

También estamos hablando de una institución que atiende a más de 40 mil estudiantes y detrás de cada cifra hay historias de esfuerzo, jóvenes que aspiran a convertirse en profesionistas y familias que encuentran en la educación pública una oportunidad de movilidad social.

Lo he señalado públicamente: el Gobierno del Estado debe asumir su responsabilidad y participar en la construcción de una solución inmediata. No se trata de desconocer los problemas estructurales de la institución ni de ignorar la necesidad de sanear sus finanzas. Se trata de entender que una emergencia requiere atención urgente y que las soluciones de largo plazo no pueden convertirse en pretexto para abandonar las obligaciones del presente.

He planteado que existen recursos estatales de libre disposición en los cuales su posible aplicación debe revisarse. Me refiero a los aproximadamente 500 millones de pesos del Fondo de Contingencias, a cerca de mil 400 millones de pesos en el Fondo de Infraestructura y a los recursos anticipados para la construcción del Segundo Piso del Boulevard, una obra que no se concretó y cuyos recursos deben ser esclarecidos y, en su caso, recuperados.

No estoy proponiendo disponer de fondos al margen de la ley. Estoy planteando que se revise su situación jurídica y presupuestal para identificar alternativas que permitan auxiliar a nuestra universidad, porque mientras seguimos discutiendo el destino de recursos relacionados con obras que no se realizaron, la UAZ enfrenta dificultades para cumplir sus obligaciones laborales.
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No se puede dejar de lado la corresponsabilidad financiera entre la Federación y el Estado y en ese sentido, Zacatecas debe revisar su participación en el financiamiento ordinario de la universidad y avanzar hacia una aportación más equilibrada, suficiente y sostenible.

La Universidad también tiene responsabilidades. Debe fortalecer sus mecanismos de transparencia, revisar sus compromisos financieros, ordenar sus obligaciones y construir, con la participación de su comunidad, una ruta de viabilidad a largo plazo, pero sanear las finanzas universitarias no puede significar trasladar el costo de la crisis a las y los trabajadores.

Considero indispensable establecer una mesa de trabajo entre las autoridades universitarias, el Gobierno del Estado, la Federación y las representaciones sindicales, con compromisos concretos, transparencia presupuestal y plazos definidos.

La emergencia financiera requiere una respuesta inmediata, pero también necesitamos construir una solución estructural que impida que cada fin de año la Universidad vuelva a encontrarse al borde de la insolvencia. La UAZ necesita soluciones, recursos y compromisos. Y los necesita ahora. Que el Gobierno Humanista, así lo demuestre.

Senadora de la Repùblica