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LA INSUMISA

Por: Mtra. Laiza Karina Rocha Luna

¿Paridad de género?

En el año 2014 se reformó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para obligar a los partidos políticos a postular de manera partidaria a candidatas y candidatos para ocupar legislaturas federales y estatales, posteriormente en 2019 esta reforma amplió su criterio señalando que los espacios estarían ocupados un 50/50 en los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial.

La lucha feminista ha logrado que las mujeres ocupen cargos políticos y no políticos, incorporándose de manera libre no solo a distintos trabajos, sino en las decisiones que incumben en el rumbo económico, político y social del país, pero la pregunta es si realmente en esos puestos de poder la opinión de las mujeres es tomada en cuenta, y lo más importante, si esta paridad de género ha cambiado las estructuras patriarcales que atraen desigualdades entre hombres y mujeres.

Es preciso mencionar que hay dos tipos de representación, descriptiva y sustantiva la primera se refiere a la presencia de las mujeres en los espacios de poder como en legislaturas, gobiernos, tribunales, instituciones públicas y organismos de toma de decisiones, esta representación busca que las mujeres ocupen cargos que anteriormente no podían ocupar. Por otro lado, está la sustantiva, que refiere a la capacidad que hay en que esa representación se refleje en acciones, decisiones, políticas publicas y transformaciones institucionales que atiendan las desigualdades estructurales que afectan cotidianamente a las mujeres.

La paridad de género no es suficiente si las mujeres recrean conductas patriarcales, fortaleciendo los techos de cristal, sin cambiar la realidad de miles de mujeres que urgentemente piden políticas públicas en su beneficio. El género, no determina las decisiones políticas en favor de un sector, ya que las brechas de desigualdad siguen permeando en nuestra sociedad. Los espacios institucionales tienen estructuras discriminatorias, de resistencia y con prácticas de poder para beneficiar a solo unos cuantos, la representación sustantiva debe tomar importancia dentro de los círculos de poder para lograr cambios efectivos en la vida de las mujeres mexicanas.

Mientras no exista la eliminación de sesgos que actúen en contra de los derechos de las mujeres la importancia del feminismo toma relevancia, ya que las luchas feministas critican, cuestionan y actúan lo que no hacen las instituciones con su tibieza ante la realidad. Las mujeres queremos desafiar y transformar las estructuras que durante años nos han excluido, exigimos que nuestros derechos no únicamente sean reconocidos en leyes, sino que sean suficientes para poder desarrollarnos de manera libre y autónoma.

Las brechas de desigualdad salarial, de oportunidades, de cuidados, educativos, de salud, participación efectiva en espacios políticos no se resuelven con la paridad de género, sino que se determina cuestionando cómo se ejerce el poder para evolucionar la vida de las mujeres, sin falsos discursos sino con hechos reales que permitan mejorar las condiciones y calidad de vida de todas las mujeres.