DÍA DE REYES EN FRESNILLO

Saúl Monreal Ávila

 

Este pasado seis de enero se cumplió una celebración más del día de reyes en el mundo y en El Mineral, nuestra tierra, día en que muchos niños reciben obsequios en nombre de ellos, además de partir y saborear las tradicionales roscas de reyes, que recibimos con la alegre incertidumbre de haber recibido o no un pequeño muñeco en el trozo de pan, lo que atrae el compromiso de ofrecer tamales el día de la Candelaria, patrona de Fresnillo, que se celebra el dos de febrero.

 

Esta tradición es muy antigua, ha llegado a nosotros como parte de la herencia cultural que nos dejó España, en esta tradición de origen católico, la Epifanía, fiesta de la Iluminación, adoración de los Reyes o Día de los Reyes, celebra la visita de los magos de Oriente a Jesús después de su nacimiento. Desde tiempos remotos, prevaleció la idea de que el suceso fue contemporáneo a la Natividad, tras la adoración de los pastores, esta tradición trata de la revelación de Dios a todos los pueblos, ya que los magos venidos de oriente guiados por una estrella, sabían de las profecías y la llegada del Redentor; por lo que se toma como la primera manifestación al mundo pagano de la existencia del Hijo de Dios hecho hombre, la llamada “Epifanía”. La importancia de este evento radica en que el Mesías inaugura una nueva era, abierta a todos los pueblos, de acuerdo a la fe católica.

 

Inicialmente se creía que eran varios magos, una docena según los cristianos sirios y armenios; pero el suceso más aceptado es que fueron tres personajes que, guiados por una estrella, llegan hasta Belén (tras una parada en Jerusalén, en el palacio de Herodes) para entregar obsequios al Hijo de Dios. Se dice que al entrar al portal “vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra” (Mateo, 2:11), elementos que representan a Jesús como rey, Dios y mortal, respectivamente.

 

Según Heródoto, el gran historiador, los magos eran originalmente una tribu meda que se convirtió en casta sacerdotal de los persas. Practicaban la adivinación, medicina y astrología. De la Vorágine comenta que sus nombres en hebreo fueron Apelio, Amerio y Damasco; en griego Gálgata, Malgalat y Sarathin; y en lengua latina, Gaspar, Baltasar y Melchior (Melchor).

 

Al principio se les consideró como astrólogos que leían el futuro en las estrellas, pero la palabra mago adquirió el sentido peyorativo de brujo en los primeros tiempos del cristianismo. Por ello, Tertuliano fue el primero en convertir a los magos en reyes, y en el siglo VI Cesáreo de Arlés adoptó esta propuesta, haciendo el cambio de los gorros frigios por las coronas. Ésta sería la representación conocida en Occidente que más tarde llegó a tierras americanas y que hoy podemos observar en diversas pinturas de la época que se exhiben en los museos.

 

Sus colores de piel y atuendos han cambiado, pues originalmente en Occidente representaban a las razas de Sem, Cam y Jafet, y ahora encarnan los colores del mundo: blanco, amarillo y negro, o blanco, moreno y negro. También es la representación de Europa, África y América, los tres mundos, alegoría que llegó al virreinato de Nueva España.

 

De este acontecimiento surgió la costumbre de ofrecer y recibir regalos, principalmente para los niños, quienes piden mediante una carta el juguete deseado, además que también es el día en que aparece la deliciosa rosca de Reyes, manjar esperado en la merienda familiar y delicia monjil en la época virreinal, pues se dice que las religiosas solían festejar la noche de Navidad con cantos y buñuelos.

 

No es fácil precisar cuándo se inició la costumbre de esconder en la masa de la rosca un Niño Dios de porcelana, pero remotas crónicas relatan que la usanza de colocar una confitura o un haba en la rosca era muy antigua, una costumbre francesa desde 1311, que pasó a España y después a México, donde el haba se sustituyó por un Jesusito que originalmente era de plata dorada, pequeñito y coronado. Después lo vestían para llevarlo a bendecir el Día de la Candelaria. Algunas personas se los tragaban para evitar tener que dar fiesta el 2 de febrero. Estos se sustituyeron por los de porcelana que dicen venían de Japón y actualmente se hacen de plástico.

 

En nuestro Mineral de Fresnillo, es una tradición que sigue teniendo mucha fuerza, ya que se parte la rosca para comerla acompañarla con el sabroso chocolate, café, leche o hasta refresco, son los menos quienes se asumen felices y afortunados por haber encontrado a estos niños Jesús, pues les pesa sacarlo de la rosca porque han de pagar a los comensales los tamales y el atole para el 2 de febrero. En cambio, para otros es felicidad, pues se dice que “aquel que saque el niño tendrá suerte en el año”; algunos comentan que “ayuda al dinero, más si se carga en la cartera o monedero tras haber salido de la rosca”.

 

Y quienes adquieren la obligación (generalmente el primero que saca la figurilla, pues actualmente hay mínimo tres escondidos), también se convierten en madrina o padrino de vestido del Niño Dios de la casa donde se partió la rosca, ya que demás de vestirlo en ocasiones pagan la fiesta completa. En esta celebración de Epifanía es cuando se levanta al Niño Dios del pesebre.

 

Finalmente, reiteramos a los Fresnillenses y a todos los Zacatecanos nuestros mejores deseos para este año que comienza, anhelando que el espíritu y la paz de estos días de Navidad y Reyes se extiendan durante todo el año. Aspiramos que éste sea mejor para todos y que se cumplan todos los proyectos y expectativas que cada uno nos hemos propuesto, con la convicción que por nuestra parte haremos lo posible desde nuestra trinchera para hacer un mejor Fresnillo, un mejor Zacatecas y un mejor México.

 

Saúl Monreal Ávila                               

Presidente Municipal de Fresnillo