Época electoral. - El Nopal
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Época electoral.

Época electoral.

Por: Juan Carlos Girón Enriquez

En estos tiempos en los que solo se habla de política, pareciera que todo lo que se diga ya se ha dicho antes, siempre, cada proceso, las historias se repite, pero no porque siempre sea lo mismo debemos dejar de decirlo. Es un compromiso social, probablemente de tanto decirlo en algún momento alguien haga algo.

No se trata solo de quejarse porque si, sino de poner los puntos sobre las íes en lo que tiene a nuestra entidad y a nuestro país sumido en el atraso, en la pobreza.

Una vez mas vemos como la clase política salta de un partido a otro tratando de no quedarse fuera de la jugada, los heridos de un partido saltan a otro, los que aspiran a un puesto solo por aspirar a algo, no tienen perfil, tampoco vocación, simplemente quieren estar en la jugada y hacen hasta lo imposible por no quedarse fuera.

Partidos van y otros vienen, los de siempre que hacen alianzas con aquellos opuestos ideológicamente, simplemente por ganar una elección, nunca por lograr la gobernanza, mucho menos aspiran a servir al pueblo en beneficio del pueblo.

A veces muchos han dicho que se deberían modificara los requisitos constitucionales para ser presidente municipal, diputado o senador y gobernador, eso no sería necesario, simplemente con que se haga un ejercicio de introspección, cada quien sabemos de lo que somos capaces y la realidad es que muchos que aspiran o suspiran por un puesto de elección saben que no tienen las habilidades para desempeñarlo, simplemente quieren estar en el poder.

El juego del poder ha pervertido la función y se han convertido en meros escalones dejando de lado la responsabilidad que se tiene. No dudamos que hay personas que cuentan con el perfil y las ganas, pero esas no van a llegar porque no tienen las palancas o los padrinazgos que se requieren, en política querer no es poder.

Los ideales en la política han pasado a segundo plano, dando paso a los intereses, pero no a los intereses ciudadanos, solo a los intereses personales.

Aspirar al día en que la clase política represente verdaderamente los intereses de la población se ve lejano, las candidaturas ciudadanas con requisitos tan complejos de cumplir hacen que se vea todavía mas complicado, es como dejar a un niño que vea la tele pero que no la prenda.

Formar parte de un partido político tampoco es garantía de poder aspirar de manera equitativa a un espacio de representación popular, porque al interior de los partidos también hay mecanismos poco democráticos que asignan las candidaturas a familiares, amigos y compadres, sin tomar en cuenta las habilidades o las competencias y capacidades de cada individuo, mucho menos la aceptación social o las posibilidades reales, no de ganar la elección, sino de hacer un buen papel en el puesto al que aspiran.

La política no es mala, lo malo es que los individuos que ahora la manejan la han pervertido a tal grado que los intereses personales pueden mas que la sociedad. No tiene tampoco nada de malo querer representar a la ciudadanía, lo malo es que quien ocupa los espacios de representación llegó ahí porque alguien en el poder lo puso ahí, todos menos los ciudadanos eligen quien los representa.

La democracia es buena, lo malo es el sistema de partidos, no es la población quien escoge quien la representa, es dirigente de un partido quien pone al candidato cuyo nombre aparecerá en la boleta. A la sociedad ningún dirigente le pregunta quien quiere que sea su candidato, simplemente le es impuesto.

La carrera por el poder ya empezó, aquellos que tiene una aspiración basada en la convicción de que pueden hacer algo por la sociedad tienen un arduo camino por recorrer. Aquellos que tienen una aspiración basados en que representan los intereses de la clase en el poder probablemente la tengan mas fácil.

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