¿Es la denuncia ciudadana una pérdida de tiempo y algo inútil?

Luis Noé Maldonado Sánchez

El pasado mes de diciembre de 2018 fue presentada a nivel nacional la Propuesta de Política Nacional Anticorrupción, resultado del trabajo emprendido por el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción. La propuesta presenta sesenta prioridades divididas en 4 ejes estratégicos. En esta ocasión, comentaremos sobre la prioridad número 6, correspondiente al Eje 1 Impunidad. “Fortalecer los mecanismos de coordinación y colaboración para la atención oportuna de las denuncias realizadas por la ciudadanía”, es una prioridad en la propuesta de política nacional de combate a la corrupción, ello es así porque con base en las encuestas, talleres, foros de consulta ciudadana y estudios realizados por organizaciones de la sociedad civil contra la corrupción, una de las causas de la corrupción son las represalias por denunciar la corrupción, de tal forma que según datos del INEGI correspondientes a los años 2011, 2015 y 2017, sólo el 5% de los presuntos actos de corrupción de los que fue víctima lo población, fueron denunciados; la principal razón señalada aproximadamente por la mitad de la población encuestada por el INEGI y por la cual no denuncian los actos de corrupción como el soborno, es la inutilidad de la denuncia y porque también consideran que es una pérdida de tiempo. La población no confía en la denuncia como una forma eficaz para sancionar actos de corrupción cometidos por servidores públicos. Llama la atención que como parte de los resultados de las encuestas aplicadas por el INEGI, solamente el 7% de la población no denuncia actos de corrupción por miedo a represalias y el 5% no sabe ante quien denunciar. Pero, ¿en que se sustenta la opinión de la sociedad para no denunciar? Según estudios realizados por la organización Impunidad Cero, y citados en la Propuesta de Política Nacional Anticorrupción, aunque la denuncia contra servidores públicos se incrementó casi un 50% de 2012 a 2016, en ese mismo periodo menos del 15% de las denuncias derivó en una sanción. La Propuesta de Política Nacional Anticorrupción sugiere como parte de su prioridad 6, implementar mecanismos que permitan: a) Mejorar la comunicación, conocimiento y coordinación de las instancias competentes para atender y dar seguimiento a las denuncias; b) Que las denuncias sean atendidas por las instancias correctas; c) Que sean comunicadas, revisadas e investigadas y permitir el intercambio de información; d) Que incida el Comité de Participación Ciudadana en este proceso. Mientras las autoridades responsables de investigar y sancionar las faltas administrativas y delitos de corrupción no logren traducir las quejas presentadas por los ciudadanos en investigaciones y sanciones firmes así como reducir los largos periodos de tiempo que les toma integrar carpetas de investigación para ello, la impunidad no disminuirá y por ende las personas seguirán optando por cometer actos de corrupción pues saben de la mínima probabilidad que prevalece para ser investigados y sancionados. Como sociedad nos toca por supuesto, denunciar por cualquier tipo de medio disponible y ante la autoridad competente el probable acto o delito de corrupción del que seamos testigos o víctimas, nos corresponde también señalar ante la autoridad las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que se presentaron los presuntos actos de corrupción y en caso de ser posible, proporcionar cualquier tipo de evidencia documental o en medios electrónicos y tecnológicos de los que dispongamos, ya que todos estos elementos servirán para que la autoridad cuente con indicios de una probable falta administrativa o acto de corrupción para iniciar la investigación correspondiente. Los ciudadanos debemos entender también, que la denuncia no es un mecanismo creado para dañar el honor de las personas. Me parece que comprender lo anterior, tanto autoridades como denunciantes podremos conseguir que los índices de impunidad se reduzcan en el corto plazo y en consecuencia, que la Denuncia Ciudadana deje de ser una lamentable pérdida de tiempo.

Maestro en Finanzas.