Semáforos.
Por: Juan Carlos Girón Enríquez.

Cerca estamos del primero de junio, fecha esperada por muchas personas, tanto se ha hablado de esa fecha, que parecía imposible que llegara, pero aquí está. Junto con ese día llega una mal planteada y peor difundida estrategia para el fin de la jornada de sana distancia.
Poco se ha dicho ahora por las autoridades de cual debe ser el mecanismo o los mecanismos adecuados para ir regresando a la “nueva normalidad”. Esta falta de información puede tener graves consecuencias en el manejo de la pandemia, porque la gente piensa que llegado el primero de junio todo volverá a ser como antes, que volverán a salir a la calle sin riesgos ni complicaciones.
Lo peor está por venir, porque la falta de información por parte de las autoridades, así como la falta de disposición de la ciudadanía para acatar las pocas instrucciones que da el gobierno, serán factores determinantes para que la famosa curva de contagios de la que tanto se habla, no se aplane como las autoridades quisieran.
Primero la Federación es lenta en la reacción, los gobernadores de los Estados, de forma repentina tienen que tomar decisiones sobre una medida que debería venir del Gobierno Federal, pero no hay tal, tienen que salvaguardar la salud de los habitantes de los estados así como el acceso a los servicios de salud y evitar que se colapsen, así inicia la cuarentena, que después se convertiría en una política pública de “Sana distancia”; la lentitud en el actuar de la federación pone en riesgo a muchas entidades federativas.
Ahora, el fin de la Jornada distancia, pone otra vez en vilo a las autoridades estatales, porque ya con disposición hospitalaria limitada, con escases de recursos económicos y con falta de apoyo por parte de la federación, el Gobierno de la República establece un semáforo de reactivación de las actividades, independientemente de las circunstancias que aquejan a cada entidad federativa.
No faltará el defensor del gobierno federal que querrá decirme que se trata de una medida adecuada y, no es por contradecir a nadie, pero muchas veces se ha mencionado en las conferencias vespertinas que la información de los Estados no esta actualizada a nivel federal, entonces, cómo pretenden diseñar una estrategia de “nueva normalidad” con datos no cercanos a la realidad que ahora nos aqueja, con el riesgo que ello implica, que en este caso sería el que la población saliera a la calle, sin restricción alguna, porque el gobierno federal, con información incompleta e intereses sesgados, pretende generar la falsa creencia de que no pasa nada y que logramos vencer una pandemia que, la realidad, estamos lejos de estar controlando.
Porque por más ciegos que queramos estar, no podemos ocultar la realidad y es que la gente sigue enfermando, si los hospitales no están colapsados aún es porque se ha tomado la decisión de mandar a la gente a su casa, pero eso no es sinónimo de que las cosas están bien, al contrario, es preocupante que la estrategia del Estado Mexicano sea mandar a la gente a su casa, exponer con bajos insumos al personal de salud y decirle a la gente que el semáforo en su entidad está en verde, cuando los datos con los que cuenta la federación no son los reales.
Mientras se sigan diseñando estrategias y políticas públicas sobre información incompleta, subjetiva y pretendiendo general una falsa percepción de la realidad, no podemos aspirar a que la situación en nuestro país derivada de la pandemia, sea mejor que en otros países. Corremos un riesgo muy grande al regresar a las calles. La “nueva normalidad” no es otra cosa que una aberración, porque para si es normalidad, no puede ser nuevo; y si es nuevo, obviamente no puede ser normal, porque lo normal es cotidiano y para ser cotidiano tiene que estar en uso o ser efectivo por un cierto tiempo, así que no pretendamos llamar normalidad a una situación que por ser nueva, representa un camino que no se ha caminado y, esperamos, que por caminarlo antes de tiempo, las consecuencias no sean graves.